
Un jardín de lluvia es una solución paisajística para que tu jardín recoja la precipitación de forma controlada. Su objetivo principal es captar el agua de lluvia sin dejar de lado la parte estética. Aunque a veces se confunde con otras soluciones, es importante saber que los jardines de lluvia o también llamados jardines infiltrantes no son lo mismo que un wadi o una instalación de infiltración más técnica; a diferencia de estos, el jardín de lluvia prioriza una integración estética y natural.
1. Observación y preparación del terreno
Para poder crear un jardín de lluvia efectivo es importante que haya una buena base técnica y se conozca el terreno:
- Identifica los flujos de agua: Observa tu parcela para ver cómo discurren las corrientes de agua de lluvia y reconoce cuáles son las partes más bajas de tu jardín.
- Estudio del suelo: Es fundamental realizar un análisis del terreno para asegurar que existe una capacidad de infiltración adecuada.
- El drenaje real: Es importante saber que el uso de grava por sí sola no soluciona la mala permeabilidad del suelo; la tierra debe estar bien preparada para absorber.
2. Diseño, vegetación y los materiales adecuados
Un jardín de lluvia o jardín infiltrante aporta armonía en tu espacio exterior, combina plantas y áridos para lograr un equilibrio visual y funcional. Para ello, la elección de los elementos paisajísticos es clave:
- Vegetación por zonas: Tienes que tener en cuenta que plantas vas a plantar según la humedad de las zonas. En un jardín de lluvia tendrás áreas más húmedas (el centro de la depresión) y zonas más secas (los bordes). Tener esto en cuenta hará que tus plantas se adapten mucho mejor al espacio y que el jardín se siga viendo bonito.
- Piedra para proteger y decorar: en los jardines de lluvia o jardines infiltrantes se utilizan elementos como cantos rodados o grava para conseguir un acabado natural. Además de su valor estético, la grava y el canto rodado ayudan a dispersar la fuerza del agua y a prevenir la erosión del terreno.
- Estructura del diseño: Para mantener la forma del jardín de lluvia y separar las áreas de piedra del césped, es muy práctico el uso de borduras flexibles. Colocar una buena malla antihierba debajo de las zonas de grava también permite que el agua de lluvia se filtre rápidamente hacia el subsuelo, evitando que crezca maleza y disminuyendo el mantenimiento del jardín.


3. Pasos para un jardín de lluvia
Si quieres realizar un cambio en tu jardín y protegerlo mejor de las lluvias puedes seguir los siguientes consejos:
- Redirige el agua: Desconecta la bajante y dirige el flujo de lluvia hacia una zona que vaya a tener buen drenaje.
- Planta y decora: Distribuye las especies vegetales según la humedad. Utiliza las borduras, la malla y los cantos rodados para seguir mejorando el drenaje y mantener la estética del jardín.
- Crea un rebosadero seguro: Es indispensable planificar e instalar un rebosadero seguro para canalizar el exceso de agua durante eventos de lluvias extremas.
En conclusión, para poder crear un jardín de lluvia es necesario analizar el terreno de tu jardín y como se comporta el agua cuando llueve para poder diseñar más fácilmente que tipo de plantas y áridos necesitas y en que zona.


















